1 de septiembre, 2026

El día que casi me da un patatús por cincuenta libros 📦

Dicen que los libros tienen su propia historia. Lo que no te dicen es que, a veces, esa historia empieza antes incluso de abrir la primera página.

Llevaba dos días esperando mis cincuenta ejemplares de A través de mí.

Dos días.

Había dejado las instrucciones de entrega perfectamente claras: por la mañana, en un sitio; por la tarde, en otro. Y, por favor, que me llamaran.

Pues nada. Ni llamada ni libros.

Amazon me decía una cosa, el reparto parecía ir por otro camino y yo veía cómo pasaban las horas sin que apareciera aquella caja.

El problema no era solamente la ilusión de recibir mis libros. Al día siguiente tenía que coger un avión rumbo a Tenerife y necesitaba llevármelos conmigo.

No había margen.

Llegó un momento en que pensé que los iban a devolver. Después de tantos meses escribiendo, trabajando y preparando aquel viaje, mis libros podían quedarse dando vueltas en una furgoneta mientras yo despegaba hacia Canarias.

La ansiedad empezó a hacer de las suyas. Estaba al borde del pánico, intentando localizar un paquete que parecía empeñado en no llegar nunca.

Y entonces, alrededor de las siete de la tarde, sonó el teléfono.

Un número desconocido.

¡El repartidor!

Estaba en la tienda. Yo, en casa.

Salí corriendo. Literalmente. Conseguí localizarlo en una esquina y, entre los nervios, las prisas y el sudor, por fin tuve delante de mí los dos paquetes.

Cincuenta libros. Mis cincuenta libros.

Abrí una de las cajas en el coche.

Y allí estaban.

Lo que durante tanto tiempo había sido un archivo, una pantalla, palabras escritas y reescritas, ahora tenía peso, portada y páginas.

Podía tocarlo.

Después de dos días de incertidumbre y aquella carrera contrarreloj, los tenía conmigo.

Al día siguiente, A través de mí cogería su primer avión rumbo a Tenerife.

Y yo, que había imaginado tantas veces cómo sería recibir mis libros, jamás habría imaginado que terminaría persiguiendo al repartidor por la calle.

Pero, pensándolo bien, quizá había algo muy mío en todo aquello.

Nada de grandes ceremonias.

Una caja, un coche, cincuenta libros y yo, todavía recuperando el aliento.

Por fin habían llegado. Y esta vez, nos íbamos juntos. ✈️

Caja recién abierta con los primeros cincuenta ejemplares de A través de mí
Cincuenta libros. Mis cincuenta libros.
Caja de libros abierta dentro del coche
Abrí una de las cajas en el coche.