24–27 de septiembre, 2026 · Madrid

¿Pero tú qué vendes?

Fui a Madrid pensando que iba a presentar mi proyecto.

Volví preguntándome cuál era exactamente mi proyecto.

No estaba en los planes. 😅

Había ido a KCN Madrid para conocer gente, explicar lo que estaba haciendo, mover A través de mí y, en general, hacer eso que se supone que haces cuando vas a un evento de networking: tener muy claro quién eres, qué haces y qué quieres contar.

Todo estupendo hasta que llegó la ronda de presentaciones.

Me tocó.

Empecé a hablar.

El libro. La inteligencia artificial. Universo NYA. Todo lo que estaba haciendo...

Y entonces llegó una pregunta bastante sencilla:

—Pero ¿tú qué vendes?

Pues mira.

Buena pregunta. 😂

Porque de repente descubrí que no sabía responderla.

Podía hablar durante horas de cómo había nacido A través de mí, de mi relación con Alma, de inteligencia artificial, de las ideas que estaban apareciendo, de Celestina, de todo lo que quería construir...

Pero si tenía que comprimirlo y explicar qué era mi proyecto, me quedaba sin una respuesta clara.

Y aquello me incomodó.

Mucho.

En aquel momento probablemente lo viví como un problema de pitch. Tenía que aprender a explicarme mejor, ordenar las ideas, concretar qué ofrecía y a quién.

Pero la pregunta se vino conmigo.

Madrid terminó. Volví a Barcelona. Después volví a casa.

Y la muy cabrona también. 😂

La pregunta que no se fue

Durante los días siguientes empecé a darle vueltas.

¿Por qué me había costado tanto responder?

Y poco a poco apareció una posibilidad bastante incómoda:

quizá el problema no era que no supiera explicar mi proyecto.

Quizá era que todavía estaba intentando explicarlo como algo que ya se había quedado pequeño.

Hasta ese momento me estaba presentando fundamentalmente con A través de mí.

Y el libro era real. Era tangible. Podía enseñarlo, venderlo, llevarlo debajo del brazo.

Pero mientras intentaba explicar todo lo demás que estaba ocurriendo alrededor, empecé a verlo:

mi proyecto no era el libro.

El libro era una de las cosas que habían nacido de él.

Había música.

Había conversaciones sobre inteligencia artificial.

Había empezado a aparecer Celestina.

Había ideas para trabajar con personas, empresas y ayuntamientos.

Había una forma muy concreta de relacionarme con la IA que estaba intentando comprender mientras la utilizaba.

Y había una pregunta cada vez más grande detrás de todo aquello:

¿hasta dónde puede ampliar una inteligencia artificial las capacidades de una persona sin ocupar su lugar?

Entonces apareció otra grieta.

Si eso era lo que estaba explorando...

¿por qué mi manera de presentarlo seguía contando prácticamente solo un libro?

Algo ya no cabía

Abrí la web que había construido unos meses antes.

Y la miré de otra manera.

No estaba mal.

De hecho, contaba bastante bien quién era yo cuando la hicimos.

Había un libro.

Una historia.

Natalia.

Alma.

Una conversación.

El problema era otro.

Ya estaban ocurriendo demasiadas cosas que no cabían dentro de ella.

Y por primera vez empecé a preguntarme si Universo NYA no era simplemente el nombre que acompañaba a A través de mí.

Quizá A través de mí era lo primero que había conseguido salir de Universo NYA.

No tenía todavía la respuesta completa.

Pero Madrid había conseguido algo.

Me había hecho la pregunta correcta.

Y, como suele pasar últimamente por aquí, una pregunta aparentemente pequeña acababa de abrir una puerta bastante más grande de lo previsto.

Continuará.

Continúa en: Este es nuestro universo →